Miguel Bosé cumple 60 años orgulloso de ser “papito” de sus hijos y muy feliz de poder jugar con ellos a superhéroes (“Yo soy Thor”, dice)

Miguel Bose en los grammy latinos 2015
Miguel Bose en los grammy latinos 2015

Miguel Bosé a sus 60 años: 30 millones de discos despachados en todo el mundo, producto de casi una treintena de grabaciones (álbumes de estudio, grandes éxitos y directos) repartidas en 40 años de carrera. Tres generaciones de fans incondicionales. Un Grammy latino, el que le valió Sereno en 2002 (incontables nominaciones aparte). Dos Premios Ondas 2007 merced a Papito (Mejor Álbum Pop y Mejor Artista), el título también de los tres millones de ejemplares, los 21 discos de platino, los 250 conciertos y, de rebote, un International Music Award por ser el artista español más vendedor cuando ya nadie vende discos. Una portada creada por Andy Warhol, la de Made in Spain, de 1983 (y que se cuenta en la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona). Una quincena de películas como actor, incluyendo el protagonista masculino de la almodovariana Tacones lejanos(1991). Cuatro nacionalidades (panameña de origen, española e italiana naturalizadas y colombiana obtenida con honores). Tres cambios de nombre (Luis Miguel González Bosé primero, Miguel Dominguín Bosé después y, finalmente, Miguel Bosé Dominguín).Un padre torero-galán, Luis Miguel Dominguín, y una madre coraje actriz, la italiana Lucía Bosé (su genio estaba, pues, genéticamente asegurado). Un padrino de excepción, el cineasta Luchino Visconti. Dos hermanas pequeñas de desigual fortuna, Lucía y Paola. Una sobrina artista que le pisa los talones, Bimba Bosé. Una prima en los altares de la fama, Carmina Ordóñez. Cuatro hijos, los mellizos Diego y Tadeo (2011) y Telmo e Ivo (siete meses de diferencia respecto a los primeros), gestados en vientres de alquiler. Y tenemos las letras, las que ha entonado: Amante bandido. Super Superman. Don Diablo. Aire soy. Partisano. Duende. Sereno. Vagabundo. Como un lobo. Estuve a punto de. Amo. Libre ya de amores: “De todo lo pasado / cuánto queda, cuánto sirve y para qué / Será que con los años me he hecho inmune / a casi todos los pecados”.

Pero, ¿qué sabe nadie de Miguel Bosé? Las últimas noticias que son prácticamente las mismas desde hace dos o tres años- lo sitúan en Ciudad de Panamá, al refugio de su mansión en la lujosa zona residencial Costa del Este, donde cría a sus retoños a buen recaudo de la indiscreción mediática.

Cambio de residencia

Desde 2014, vive en Costa del Este, uno de los barrios más lujosos de la capital panameña donde el precio de las mansiones oscila entre los 300.000 y el millón de dólares. Cerca del centro de la ciudad y del aeropuerto de Tocumen, cuenta con parques, centros recreativos, una enorme plaza central, sitios de descanso y un malecón de casi cuatro kilómetros de largo. “Conozco bien Panamá y puedo asegurar que es una verdadera joya”, concedía el cantante en una rueda de prensa. Como si de un búnker se tratara, rodeado de grandes medidas de seguridad desde policías hasta cámaras el artista y su prole (matriculada en un colegio de alto nivel) viven alejados y a salvo de miradas anónimas y, sobre todo, de paparazzi. Aunque sus lazos con España no se han cortado del todo: sigue manteniendo su casa madrileña de Somosaguas para cuando tenga que acudir a la capital por alguna razón de peso.

Curioso, volver a la ciudad que te vio nacer para ejercer de padre. De sus primeros retoños dio cuenta, inevitablemente, vía redes sociales. De los segundos, por sorpresa, en declaraciones a la revista gratuita Shangay, órgano oficial de la comunidad homosexual española, en 2013. “Tengo una familia diferente y, a priori, solo voy a encontrar solidaridad en un ámbito de diferencia”, explicaba a propósito de la entrevista.

Como siempre, ni confirmaba ni desmentía. Él deseaba descendencia sin pareja, aunque se habla de una, más o menos estable, sin especificar género. Como si a estas alturas del partido la sexualidad de aquel novio de juventud de Anita Obregón aún fuera relevante.

Sí lo es, en cambio, cómo sus críos le han cambiado la vida. “Cuando nacen los hijos, se te van los temores y te llegan los miedos”, concedía en el programa El Hormiguero, hace ahora un año. Por eso Miguel abandona a Bosé tras los conciertos y vuela a casa cada noche, si la distancia lo permite, para dormir con los mellizos y llevarlos al colegio. Para jugar a superhéroes (“Yo soy Thor”, dice) y pasear a los perros. Para bucear entre tiburones, una de sus grandes aficiones hasta la fecha (derivada de su conocida pasión por la biología marina), ya no, que ahora tiene demasiadas responsabilidades como para jugarse el tipo. Lo ha contado él mismo, que ojo con que nadie que no sea él vaya soltando por ahí sus intimidades.

En realidad, es la misma imagen que proyecta el artista desde hace tiempo. Distante cuando no borde, a veces feroz. Dicen que hasta los suyos le temen. Quizá la culpa sea de los que han hablado (y siguen haciéndolo) más de la cuenta. Quizá sea solo suya: “Bosé da miedo, como se te escape es un demonio”, confesaba en 2014, cuando presentó su último disco, Amo.

‘Ojos de panda’

Don Diablo sigue suelto. Y ahora luce inquietantes ojos panda (perdón, smoky, que dicen las editoras de belleza). Asegura el Bosé demoníaco que, con hijos y todo, nunca se apartará de los focos. “No me retiraré nunca”. La opinión al respecto del más angelical Miguel no se conoce. Pero se cuenta que sus inversiones empresariales extramusicales (Monsalud, una compañía de elaboración de jamones ibéricos en Extremadura, y Casalobos, la llamada “bodega de los famosos”, entre otras) no van bien, que hace falta liquidez.

El pasado diciembre, se deshacía de un cuadro que le regaló Warhol por su cumpleaños (Dollar Sign, de 1981) por casi medio millón de euros vía subasta en Christie’s. En febrero, la misma casa sacaba a puja su colección de cerámica firmada por Pablo Picasso, con el que jugaba de niño: casi 400.000 euros. Sea como o lo que fuere, lo que parece claro es que el otrora sex symbol del pop de la Transición celebrará esos 60 años que le caen el domingo 3 de abril sobre los escenarios: de mayo a junio, el artista recorrerá México, Costa Rica, Guatemala y El Salvador con su Amo Tour, continuación latinoamericana de la gira con su último trabajo que emprendió aquí en 2015.

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